Me llamo Ato y trabajo en Monrovia (Liberia) como Enfermero Psiquiátrico. El gozo y compasión hacia los enfermos mentales es lo que me lleva a compartir hoy mis experiencias personales sobre el «Cuidado al final de la vida». Esto suele relacionarse generalmente con la edad, pero, desde nuestra perspectiva en el Centro de Salud Benito Menni, veo que las personas que sufren diversas formas de enfermedad mental demuestran un desafiante «final de la vida».

Aunque la mayoría de nosotros queremos estar mentalmente sanos, puede ser difícil saber cómo pedir ayuda o cómo iniciar un tratamiento. Como se puede imaginar, la pobreza, el déficit de conocimientos y el hecho de vivir en una zona remota, son factores que dificultan el acceso a ayuda. No es diferente en Liberia, donde los residentes han experimentado una serie de acontecimientos traumáticos, como guerras y brotes de ébola, en el pasado. Estos acontecimientos han tenido muchos efectos negativos en el funcionamiento, el razonamiento y la percepción de la vida de muchos liberianos, y todavía no es fácil para la mayoría de ellos.

Como Enfermero Psiquiátrico, esta realidad me parece un gran reto, pero también lo veo como una oportunidad para influir en la vida de las personas vulnerables a través de los medicamentos y las diversas actividades terapéuticas que realizamos con ellos en la Unidad María Josefa Recio, como la psicoterapia, terapia musical y las actividades ocupacionales y recreativas desde un enfoque multidisciplinar. También tenemos un programa organizado que nos permite incorporar un tratamiento continuo para los residentes con enfermedades mentales, incluyendo la atención y el apoyo a sus familias.

En nuestro centro, mantenemos un entorno terapéutico y ecológico que alivia a nuestros pacientes cuando acuden a nuestros servicios. Se refieren cómicamente a este lugar como «la pequeña América», en referencia a su serenidad. Este es el primer punto de contacto, y hasta ahora ha ayudado a establecer una buena relación terapéutica. Además, los residentes verbalizan que este entorno terapéutico en el que reciben atención repercute positivamente en sus resultados, satisfacción, seguridad, eficiencia del personal y organización. Las imágenes del Padre fundador y de las cofundadoras de la institución en las paredes del interior de nuestra residencia asistencial, apoyan las necesidades psicosociales y espirituales de los residentes, sus familias y el personal. Sin olvidar la presencia de nuestras Hermanas.

Sin embargo, en África, la psicoterapia no es reconocida a nivel social, en general, como una forma de tratamiento para las enfermedades mentales, debido a diversos conceptos erróneos y creencias tradicionales. Aquí, en el Centro de Salud Benedict Menni, integramos sesiones de asesoramiento para los clientes y sus familias. Esto crea conciencia sobre la salud mental y ayuda a los clientes a comprender su condición. En nuestro programa diario, también ayudamos a los residentes a determinar sus pensamientos, sentimientos y comportamientos mediante sesiones individuales y de grupo. Esto les enseña a practicar mecanismos de gestión saludables cuando se enfrentan a situaciones vitales difíciles.

Por lo general, las personas con enfermedades mentales ven la vida como las «sombras de la noche». Durante estas etapas necesitan nuestro apoyo y tranquilidad. En el centro, tenemos la suerte de disponer de medicamentos de calidad suficientes que ayudan a controlar los síntomas de nuestros pacientes.

Por último, la continuidad de los cuidados después de que los pacientes hayan sido dados de alta del centro ha sido una gran amenaza con las cifras de recaídas registradas en los últimos años. Algunos pacientes no son responsables debido a la falta de motivación de los familiares, al aburrimiento y a la falta de apoyo económico. Por ello, en nuestro centro hemos diseñado un «Programa de desarrollo empresarial y empoderamiento para mujeres». Su objetivo es ayudar a nuestras pacientes dadas de alta a crear un pequeño negocio por su cuenta mediante la micro financiación que ofrece el centro. Creemos que esto ayudará a reducir el número de recaídas, ya que nuestras enfermas dispondrán de medios para cubrir sus necesidades básicas y las de sus familias. También las alivia del estrés mental asociado a la vida y la recuperación. Este programa, por tanto, pretende también animar a nuestras enfermas, proporcionándoles sentido de pertenencia como miembro integrado de la sociedad.

En el centro, seguimos proporcionando el apoyo necesario a la humanidad. Esto describe lo que nosotros, en el Centro de Salud Benito Menni, consideramos «Cuidados al final de la vida».

Aprovechando este medio, me gustaría agradecer a todos los miembros de nuestro equipo (enfermeras, auxiliares de enfermería, trabajadores sociales, terapeuta ocupacional, cocinero, limpiadores, vigilantes, etc.) por su atención continua, integral y accesible prestada a los pacientes. A nuestra Superiora Provincial, la Hna. Maria Lourdes Sanz, y al director de nuestro programa, Mikel Tellaeche.  A todos nuestros Benefactores, les doy las gracias por todo el apoyo prestado que nos permite presentar una atención adecuada a nuestros residentes/pacientes.  Creemos que «La salud mental es la salud total».

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