Testimonios Hospitalarios, mayo 2015

Escrito el 20 May, 2015

Gregoria Alonso Orcajo

34Gregoria Alonso Orcajo, Sor Ángela de Jesús como Hermana Hospitalaria, nació en Bodeguillas, provincia de Segovia, el 17 de Noviembre del año 1901. Creció en un hogar sereno y feliz. Sus padres, Ángel y Marcelina, eran fervientes cristianos y muy amantes de la familia. Siendo muy joven, ella y sus hermanos, falleció su madre. Al poco tiempo, según contaba sor Ángela, su padre murió a causa del dolor producido por la pérdida de su joven esposa. Al quedar huérfanos unos tíos se hicieron cargo de la educación y cuidado de los niños. A ella la llevaron a la Beata Maria Ana de Jesús, a la sección de las niñas huérfanas. Allí fue donde se encontró por primera vez con las Hermanas Hospitalarias.

Pasados unos años, sintió el deseo de dedicarse al Señor, sirviéndole en las personas necesitadas y enfermas; ella había experimentado el dolor. La acogida cálida de las hermanas no había caído en el vacío; quería dedicar su vida a ayudar a los demás en el campo hospitalario. Decidió solicitar el ingreso al postulantado, lo que le fue otorgado. El 3 de Octubre de 1919 tomó el hábito en Ciempozuelos, hizo la Primera Profesión el tres de Octubre de 1921 y la Perpetua el 3 de Octubre de 1925.

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Isabel Gaztambide Sanz

33Nací el 7 de julio de 1939 en Azcona, (Valle de Yerri) un pueblecito de 50 vecinos en la comunidad de Navarra (España). Hoy en día más conocido por el “Premio Príncipe de Viana de la Cultura de 2014” otorgado al Padre Tarsicio de Azcona, Capuchino, por los Príncipes de España y de Viana, en el Monasterio de Leire el 4 de Junio de 2014, pocos días antes de ser proclamados Reyes de España.

Mi padre Fausto Gaztambide, del municipio de Azcona, era constructor y mi madre Ángeles Sanz, del municipio de Abarzuza, ama de casa, ambos de raíces profundamente cristianas. Soy la quinta de seis hermanos, tres chicos y tres chicas. Asiduamente asistíamos a la Eucaristía y realizábamos prácticas religiosas. El rezo del rosario en familia era una práctica diaria.

Mi padre murió cuando yo tenía 5 años, mi hermano pequeño nació un mes más tarde de la muerte de mi padre. Mi madre, como mujer fuerte del evangelio, supo asumir el rol de padre y madre educándonos en las virtudes cristianas, éticas y morales. A mi hermano mayor lo preparo para seguir el oficio de nuestro padre y fue su mano derecha para sacar a los demás hermanos adelante.

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