Milagros Setuain Rubio

Escrito el 27 May, 2014

Milagros Setuain Rubio, Hermana Hospitalaria. Viceprovincia de Argentina

Nací el 3 de febrero de 1943, en un día muy frío de invierno con nieve, en Zadaleri, un pequeño pueblo de Navarra (España). Fui la primera de tres hermanas y ese mismo día me bautizaron.

Poco tiempo después de mi nacimiento mi familia se traslado a Torres, un pueblecito agrícola, situado a poca distancia de Zadaleri. Allí crecí en un ambiente muy sencillo; eran tiempos en los que se palpaba la pobreza como consecuencia de la guerra civil que pocos años antes había vivido España.

A los cinco años comencé a ir al colegio y dicen que era una alumna muy aplicada, de buenas notas. Dos años después, hice la primera comunión y conocí a Jesús y aunque lo veía lejos El estaba conmigo, era mi confidente en lo bueno y también de mis travesuras, deseos, sueños… en definitiva, de todo lo que había dentro de mí. Desde muy niña quise ser religiosa, mi sueño era ser maestra y poder ir a misiones. Conocí a muchas religiosas pero ninguna me gustaba, hasta que encontré a las Hermanas Hospitalarias.

Primer contacto con las Hermanas Hospitalarias

Una de mis primas estudiaba en el Colegio Apostólico de las Hermanas Hospitalarias en Pamplona, a través de ella contacté con la encargada, sor Juana Pardo, para que me admitiera y el 7 de septiembre de 1956,  a la edad de 13 años comencé a estudiar allí como interna.

En el colegio con el acompañamiento siempre atento de las hermanas y sacerdotes fui creciendo, junto con los años, en madurez personal, fe, formación humana y sobre todo en mi despertar vocacional. Cuando tenía posibilidad asistía a las enfermas que estaban internadas en la Clínica, todas ellas mujeres con enfermedad mental; me dolía mucho verlas sufrir, tristes, sin poder hacer nada, sólo querían estar acostadas; pero cuando se ponían bien eran otras personas, se arreglaban, salían a la ciudad, se movían de manera independiente, y es en ese momento cuando pensé: “si no fuera por la clínica y las hermanas esas señoras no estarían así”.

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