Mensaje de Año Nuevo de la Superiora general

Escrito el 8 Ene, 2019

Anabela Carneiro, Superiora general, envía un mensaje de Año Nuevo a toda la Comunidad Hospitalaria, reforzando nuestro compromiso con la “Práctica de la Hospitalidad”

Mensaje de AÑO NUEVO a toda la COMUNIDAD HOSPITALARIA 

“Cadena… de Hospitalidad”

 

Con la celebración de la Solemnidad de la Epifanía, popularmente conocida como la “Fiesta de los Reyes” nos acercamos al final del tiempo de Navidad que, en el Niño de Belén, nos recuerda un mensaje universal: “Dios ama tanto al mundo que le ha dado a su hijo para que todos tengamos la vida” (cf. Jn 3,16).

El Papa Francisco sintetizaba así el mensaje central de la Navidad: “Dios es Padre bueno y nosotros somos todos hermanos […]. Sin la fraternidad que Jesucristo nos ha dado, nuestros esfuerzos por un mundo más justo no llegarían muy lejos, e incluso los mejores proyectos corren el riesgo de convertirse en estructuras sin espíritu […] el Hijo de Dios nos indica que la salvación pasa a través del amor, la acogida y el respeto de nuestra pobre humanidad, que todos compartimos en una gran variedad de etnias, de lenguas, de culturas…, pero todos hermanos en humanidad”.

Iniciamos también un Nuevo Año que, para nosotros como Comunidad Hospitalaria, después de la celebración de los Capítulos general y provinciales, nos compromete en la “Práctica de la Hospitalidad”, una práctica que marca nuestra identidad y se manifiesta en las palabras y en los gestos de quienes, encarnando de diferentes formas el carisma fundacional, nos acercamos a la fuente de la Hospitalidad.

¿Cómo puede este lema ser dinamizador de un estilo de vida siempre más humano y hospitalario? ¿Cómo hacer que la práctica de la hospitalidad cambie nuestras relaciones, nuestra forma de servir y de cuidar, nuestra visión de los demás, de nosotros mismos y del mundo? ¿Cómo poner nuestra “gotita de agua” para que el mundo sea menos hostil e inhóspito y llegue a ser un lugar más hospitalario? ¿Cómo practicar la hospitalidad en el ámbito familiar o asistencial, en nuestras relaciones comunitarias o laborales, con los amigos y conocidos? ¿Cómo practicar la hospitalidad con los desconocidos, con quienes parecen ser una amenaza, con quienes nos dan pena o nos incomodan?

Escuchando en el corazón estas preguntas, me acordé de una película que quizás algunos de nosotros conocemos y que puede darnos algunas ideas, en el sentido de concretar “la práctica de la hospitalidad”. La podemos trabajar, desde diferentes perspectivas, en talleres o en encuentros de formación sobre nuestra identidad hospitalaria. 

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