María Josefa Recio Martín

Escrito el 7 Feb, 2012

“Tengan mucha caridad y paciencia con las enfermas, siendo con ellas como verdaderas madres “

 

«Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere da mucho fruto» (Jn 12, 24)

Nace en Granada (España), el 19 de marzo de 1846. La educación familiar y su historia de solidaridad cristiana la transformarán en modelo de joven y de esposa (contrae matrimonio y queda viuda a los 33 años).

A partir de 1871 vive una profunda amistad humana y espiritual con Mª Angustias Giménez Vera. Con ella sale de Granada en dirección a Ciempozuelos (Madrid) donde llegan el 21 de junio de 1880, para llevar a cabo, bajo las indicaciones del P. Menni, la fundación de la Congregación que tienen lugar en Ciempozuelos, el 31 de mayo de 1881.

Fue la primera Superiora general de la Congregación y murió víctima de su heroica caridad, a consecuencia de los golpes recibidos por una mujer enferma mental el 30 de octubre de 1883.

Su legado espiritual queda condensado en su Testamento y en el ejemplo de su vida que permanece vivo en la Congregación.

Su causa de canonización fue introducida el 21 de junio de 1991. El 8 de febrero de 2011, el congreso de teólogos reunido el Roma, examinó y votó favorablemente la heroicidad de sus virtudes declarándola VENERABLE.

 

DEL «TESTAMENTO ESPIRITUAL» De Sor María Josefa Recio

Hermanas mías:

«Ámense sinceramente las unas a las otras, sobrellevándose recíprocamente sus defectos por amor del Señor. Considérense dichosas de tener algo que sufrir callando. Nunca refieran nada de una a otra, porque esto es causa de desunión en las Comu­nidades.»

«Dondequiera que se encuentren dos Hermanas estén como dos ángeles en carne, sirviéndose de edificación mutuamente y a cuantos las miren.»

«Sean siempre muy obedientes a nuestro Padre Fundador, teniendo sus palabras como palabras de Dios, mirando su espíritu como espíritu del Corazón de Jesús. »

«Tengan mucha caridad y paciencia con las enfermas, siendo con ellas como verdaderas madres. »

«Sean muy exactas en el cumplimiento de nuestras Reglas y Constituciones hasta en lo más mínimo, así como en todas las obligaciones que les sean mandadas. »

«Procuren ser muy humildes y obedientes a cualquier Superiora que les pongan, aunque ésta sea joven, de poca virtud o de carácter áspero. Pues siéndole obedientes, y sacrificando en todo la propia voluntad a la de los Superiores, aunque lo que les manden les parezca un despropósito, mientras no sea pecado, entonces es cuando se gana la corona y es segura la victoria, pues lo que no podemos con nues­tros débiles esfuerzos el Señor lo suplirá. »

«¡Ánimo! Desde el cielo rogaré por todas. Digan a las que vengan que a todas las quiero lo mismo, tanto a la primera como a la última que haya de venir a esta Congregación. »