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Inspirados en el espíritu renovador del concilio Vaticano II (Lumen Gentium, 4), algunas personas cercanas a la institución (colaboradores, voluntarios, amigos…) han redescubierto su vocación de bautizados y se sienten impulsados a transformar este mundo en un lugar más justo y humano, inspirados en la vida y obra de Jesús de Nazaret y de los Fundadores de la Congregación.

Desde su compromiso de fe, asumiendo su vocación de laicos en la Iglesia y en el mundo, no solo quieren vivir el carisma, la espiritualidad y la misión hospitalaria, sino que desean llegar a algún modo institucionalizado de vinculación a la Congregación.

 


“Estos han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros”