Jornada Mundial del Enfermo 2018

Escrito el 5 Feb, 2018

El 11 de febrero celebramos la XXVI Jornada Mundial del Enfermo, haciendo una profunda reflexión sobre el mensaje del Santo Padre Francisco.

Este año el tema de la Jornada se inspira en las palabras que Jesús, desde la cruz, dirige a su madre María y a Juan: «Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa» (Jn 19,26-27).

En el texto, el Papa Francisco explica cómo estas palabras son la forma de Jesús de preocuparse por su Iglesia, y de encomendarle su protección a la Virgen. San Juan, por otro lado, representa a la Iglesia, que “debe reconocer a María como su propia madre. Y al reconocerla, está llamada a acogerla, a contemplar en ella el modelo del discipulado y también la vocación materna que Jesús le ha confiado, con las inquietudes y los planes que conlleva”.

La Iglesia, un hospital de campaña

“Esta vocación materna de la Iglesia –continúa el mensaje– se ha concretado en una rica serie de iniciativas en favor de los enfermos (…). En los países donde los sistemas sanitarios son inadecuados o inexistentes, la Iglesia trabaja para ofrecer a la gente la mejor atención sanitaria posible, para eliminar la mortalidad infantil y erradicar algunas enfermedades generalizadas. (…) La imagen de la Iglesia como un hospital de campaña, que acoge a todos los heridos por la vida, es una realidad muy concreta“, recuerda el Pontífice.

Leer el mensaje completo del Papa

 

Campaña “Acompañar a la familia en la enfermedad”

Resaltar el valor de las familias de los enfermos, es el objetivo de este año para la Jornada Mundial del Enfermo. Desde el departamento de Pastoral de la Salud (dentro de la Comisión Episcopal de Pastoral, CEE) han editado una serie de materiales para esta Campaña.

Con dicha Campaña se pretende, entre otros fines, reclamar la atención sobre el importante papel que la familia tiene en la atención al enfermo, y dar a conocer las necesidades que le surgen en la situación de enfermedad. Además de promover la ayuda a las familias, en las parroquias y hospitales, a fin de que puedan desempeñar ese papel insustituible en la atención al enfermo.