Encuentro con la Madre Monique Leroy

Escrito el 11 Abr, 2012

Mère Monique LEROY, es la Fundadora de las Hermanas Agustinas-Hospitalarias, cuyos  orígenes, se remontan al siglo XI.

En el año 1845 existían en la diócesis de Cambrai (arzobispado de toda la Región del Norte, Cambrai y Lille de Francia) cinco establecimientos de salud: l’hôpital Saint Julián de CAMBRAI (1070), l’hôpital Notre-Dame de COMINES (1196), l’hôpital Saint-Sauveur de LILLE (1215), l’hôpital Notre-Dame Comtesse de SECLIN (1246) y l’hospice Ganthois de LILLE (1460), en los que trabajaban 51 religiosas. Cada Establecimiento era autónomo pero todos vivían bajo la Regla de San Agustín.

Después de la Revolución de 1789 las cinco comunidades reconstituidas, con su superiora, dependían del Ordinario de Cambrai. La admisión de nuevas vocaciones estaba condicionada por las estructuras de las “Maison Dieu” y limitada a las plazas que quedaran libres, generalmente por defunción.

En el l’hospice Ganthois, el 8 de enero de 1839, hizo su profesión, MONIQUE CLÉMENCE LEROY, en religión Sor Mónica, nacida en Lille, el 21 de junio de 1814. Mónica llenó perfectamente las distintas funciones que le fueron asignadas. En la atención a los enfermos dio prueba de una paciencia incansable, nada ni nadie quedaba fuera de su caridad. Pasó también por la cocina realizando este oficio con inteligencia y desenvoltura.

En el año 1843 empieza la tentativa de fusión de las distintas comunidades para formar una Congregación y el Arzobispo de Lille, Monseñor GIRAUD, elige a Sor Mónica para llevar a cabo esta fusión, le anuncia que ha sido designada para fundar y dirigir la futura Casa Madre en Cambrai. La Madre Mónica, aunque sorprendida, no pone objeción y obedece. A una de sus hijas le confía que “ha sido escogida como en otro tiempo el joven David, el último de la familia, para ser el jefe del pueblo de Dios”.  La Madre Mónica tenía, a la sazón, 31 años.

Antes de comenzar su obra se retirará a París para prepararse espiritualmente y el 8 de diciembre de 1845, Madre Mónica tomaba posesión de los centros y comunidades de la naciente Congregación.

Durante su larga vida (muere a los 81 años de edad, siendo Superiora General), la congregación se enriquece con numerosas vocaciones y se extiende por todo el norte de Francia mediante la creación de establecimientos de caridad. Las hermanas describen a la Madre Mónica como una persona de fe que busca incansablemente la unidad, con tacto, paciencia y delicadeza, hasta lograr hacer de todas las hermanas una única familia.

Crónica de la Fusión