Entendemos y definimos la Comunidad Hospitalaria como el tejido relacional existente entre todas las personas implicadas en nuestras obras: los destinatario de nuestros servicios, aquellas que los atienden y todas los que, de una u otra forma, participan en la misión.
La Congregación, desde sus orígenes y por decisión del propio Fundador, ha contado siempre con la colaboración de personas seglares que, con su competencia profesional y su dedicación personal a los destinatarios de la misión, hacen posible que podamos ofrecer una atención asistencial de la máxima calidad.
“La vida y obra de San Benito Menni, María Josefa Recio y María Angustias Giménez nos ha tocado y nos ha dado un corazón Hospitalario. Su espiritualidad y misión nos han cautivado y sentimos la llamada a compartir su herencia para impulsarla hacia el futuro”.
De este modo, el don compartido inaugura un nuevo capítulo, rico de esperanzas (V.C. 54) en el camino institucional. Seglares y Hermanas hemos recibido el don de la hospitalidad, asumido desde formas específicas. Somos por tanto compañeros en la Misión hospitalaria, y corresponsables de llevarla a cabo.
1.140
hermanas,
más de 10.000 colaboradores
más de 1.000 voluntarios

